¿Cuándo sospechar de escoliosis?
Esta enfermedad se presenta al inicio de forma asintomática, pero puedes notar algunos signos que pueden hacerte sospechar de su presencia. Los primeros signos que puedes notar para detectar el inicio de una escoliosis son:
- Hombros desnivelados: Un hombro puede parecer más alto o abultado que el otro.
- Omóplato prominente: lo notarás por una asimetría en la parte superior de la espalda.
- Cintura dispareja: un lado de la cintura puede parecer más alto que el otro.
- Curvatura evidente en la columna vertebral: la columna puede parecer torcida, en forma de S o de C.
- Cadera más alta que la otra.
- Pierna más larga que la otra.
Es importante recordar que estos signos pueden variar entre cada persona y cada caso. Si notas alguno de los signos y piensas que pueda ser una escoliosis, es necesario consultar a un médico que evalúe e inicie un tratamiento adecuado y oportuno.
Al detectar y tratar la escoliosis a tiempo se logran prevenir las complicaciones y limitaciones en el futuro.
¿Qué es la escoliosis de inicio temprano?
La escoliosis de inicio temprano (también conocida como escoliosis de desarrollo temprano) se presenta antes de los 10 años de edad debido a anomalías estructurales congénitas de la columna, enfermedades neuromusculares, síndromes, o por causas desconocidas (idiopática).
- En los niños de 3 años o menos, se denomina escoliosis infantil. En estos casos se puede usar el arnés de kallabis que permite la bipedestación, el inicio de la marcha y ayuda a corregir el problema, sobre todo en casos de escoliosis del lactante, congénita y la idiopática infantil.
- En los niños de 4 a 10 años, se denomina escoliosis juvenil.
Por otro lado, en los niños mayores de 11 hasta los 18 años, se denomina escoliosis adolescente. Cuando la escoliosis se presenta en estado de crecimiento rápido, como la infancia o adolescencia, suele tener mayor probabilidad de avanzar y ocasionar síntomas.
Tratamiento de la escoliosis
Los niños que presentan curvaturas muy leves generalmente no necesitan ningún tratamiento de la escoliosis, aunque es posible que requieran controles periódicos para determinar si la curvatura empeora a medida que crecen.
Cuando la escoliosis es moderada y los huesos aún están en desarrollo, el médico podría recomendar el uso de un dispositivo de inmovilización. Esto no cura la escoliosis ni corrige la curvatura, pero suele evitar que la curvatura empeore.
La efectividad de un dispositivo de inmovilización aumenta con la cantidad de horas al día que se usa. Los niños que usan dispositivos de inmovilización, a menudo, pueden practicar la mayoría de las actividades y con pocas restricciones. Sin embargo, el empleo continuo se dificulta en algunos casos por vergüenza.
Si es necesario, los niños pueden quitarse el dispositivo de inmovilización para practicar deportes u otras actividades físicas.
Este tratamiento incluye fisioterapia y ejercicio (por ejemplo natación) en casos de curvas leves para mejorar la postura y fortalecer los músculos de la espalda.
El corset busca frenar la progresión de una curva con el propósito de evitar la cirugía. Por lo tanto, está indicado en escoliosis con riesgo de progresión a grado severo.
En el caso de escoliosis dolorosas pueden utilizarse la faja dorsolumbar semirrígida forte o el corsé bivalvo las cuales son una opción de tratamiento perfecta y ejercen un efecto de tracción que induce al enderezamiento dorsal y es muy bien tolerada.
La escoliosis grave suele avanzar con el paso del tiempo, por lo que en la mayoría de los casos se requiere una cirugía de escoliosis para ayudar a enderezar la curvatura de la columna vertebral y evitar que empeore.